miércoles, 10 de junio de 2015

La Cantata del Mencey Loco

La cultura e historia guanche tan denostada durante practicamente siempre, tenía que salir a la luz. Y así lo quiso el poeta tinerfeño Ramón Gil-Roldán con un poema, que es toda una epopeya a un hombre y toda una raza. El hombre era el Mencey de Anaga, Beneharo, que según la tradición se volvió loco por perder la Libertad. Bajo esta premisa se guió el autor de esta fantástica poema, que es toda una loa al guanche, a un sentimiento canario por la tierra, al que ni siquiera la muerte podía acabar con él. 


La obra sería rescatada del aparente olvido por los Sabandeños en 1975, un año simbólico, ya que en Noviembre de ese mismo año fallecía el dictador Franco. El disco se llamaba "La Cantata del Mencey Loco" y en él aparecía el poema que años atrás compusiera Gil Roldán en honor de un hombre, Beneharo, y una raza, la guanche, que no podría morir jamas. 

 
A continuación, les pongo las cinco partes (comentadas) en las que se divide la obra. 

1. Introducción
En este prólogo instrumental se nos presentan los temas musicales, que tendrán las siguientes partes: Los Cantos Canario de don Teobaldo Power, malagueñas, isas, tajarastes y folias, con una amalgama de instrumentos tal, que nos preparan para la historia, que nos será referida por un narrador. 


2. La Raza
En esta parte se nos presentan al poderoso Beneharo de Anaga, poniendose especial énfasis no sólo en los dominios del propio Mencey, sino que fue capaz de vencer a todo aquel que intentara conquistar sus territorios, nombrandose a personajes históricos de la conquista de Canarias: Sancho de Herrera, Hernán Peraza y Francisco Maldonado (Gobernador de Canaria). En la historia se nos habla de la guañepa, que era un cetro guanche.


3. Guacimara
Esta parte se compone a su vez de dos partes: en la primera se nos habla de espíritu combativo de la bella hija del Mencey, Guacimara, capaz de dirigir a los propios guanches contra los invasores. En la segunda, se nos habla de que el Adelantado Fernández de Lugo, tras la derrota castellana en Acentejo, avanzo, sonsiguiendo aplastar a los guanches. Fue la primera derrota de Beneharo, que enloqueció ante el dolor de la batalla perdida.

4. La Muerte de Beneharo
Tras la derrota, Beneharo, se apercibió con varios de sus fieles para concretar la Paz con el de Lugo. Sin embargo, fueron emboscados y, tras ser insultados y vilipendiados, los conquistadores abrieron fuego matando e hiriendo a muchos guanches, incluido el propio Beneharo, que antes de ser esclavo de los castellanos, tras abatir a uno de los conquistadores y pedir ayuda a Achaman (¡Guañoth!,¡Achamán...!), se tiro por un abismo, acabando con su propia vida. Derramó su propia sangre en el patrio suelo.

5. Canto Final ("La Raza no puede morir")
La tradición y la historia también lo cuenta. Beneharo prefirió la muerte antes que ser esclavo y, sin embargo, con un acorde sensacional y unos versos apoteósicos ("No fue verdad, murió el hombre"), se nos dice, con el acompañamiento de chacaras, que no puede morir aquella raza, que prefiriendo ser libre, de esclavo se libera. Fue verdad que murió el hombre; no así su raza.

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