miércoles, 27 de mayo de 2015

María de Nazaret: una mujer de Fe

Es uno de los personajes más importantes para el Cristianismo; es considerada para los que somos creyentes como la madre de Dios. Y, sin embargo, resulta curioso lo poco que conocemos sobre la vida de esta mujer. Puede que esto sea así por la centralidad ejercida por Jesús y su mensaje a lo largo del Nuevo Testamento, algo que hace que no sólo conozcamos muy poco de la propia María y de otros personajes asociados por lazo familiar o circunstancial al Mesías (véase San José, por ejemplo). 


Sin embargo, esto no quita ápice de importancia a una mujer de la que se dice en los Evangelios Apócrifos nació de una mujer estéril llamada Ana a la que Dios dio la bendición de tener una hija por la gran Fe que tenían ella y su marido Joaquín. A pesar de que estos padres de María no aparezcan en los Evangelios aceptados, se encuentran en el Santoral de la Iglesia. Por otra parte, de lo que si se nos habla es del escandalo que supuso que una mujer se quedara embarazada sin estar casada, estando prometida con un hombre, en este caso José. Hay que recordar que el judaísmo era muy tajante con el adulterio hasta el punto de apedrear hasta la muerte a las mujeres. 


Según cuentan María debía tener alrededor de 14 años, teniendo en cuenta que las mujeres en aquella época solían casarse muy pronto. Lo cierto es que hasta que el Ángel no se apareció a José, diciéndole que esperaba un hijo, el salvador, por mediación del Espíritu Santo, éste pensaba repudiarla en secreto. 
A partir de ahí, la historia es bien conocida hasta su exilio a Egipto y cuando el niño se perdió en el Templo. Los Apócrifos tampoco dan una más información con respecto a María (a diferencia de José), aunque si se habla de un Jesús demasiado rebelde para con la autoridad.  Con la denominada vida pública de Jesús, se nos presenta a María en muy contadas ocasiones. La más importante fue en las bodas de Caná. 

 
 
La más llamativa es donde se habla de que quieren verla tanto ella como sus hermanos. Y ahí es donde entra en cuestión la Virginidad de María. De esos hermanos se suele decir que eran hijos de un matrimonio anterior de José o que era la palabra común para referirse tanto a hermanos como a primos. Lo cierto es que el tema virginal no fue puesto de relieve hasta mucho después cuando determinados padres de la Iglesia porque no aceptaban que una mujer que había llevado al hijo de Dios, pudiera contener al hijo de un hombre. Un ejemplo de esto nos lo dejó Efren el Sirio ordenado como diacono, que rechazó el sacerdocio y al episcopado por su carácter humilde:
"¿Cómo hubiera sido posible que aquella que fue morada del Espíritu, que estuvo cubierta con la sombre del poder de Dios, se convirtiera en una mujer de un mortal y diese a luz en el dolor, según la primera maldición?…Una mujer que da a luz con dolores no podría ser llamada bienaventurada. El Señor que entró con las puertas cerradas, salió así del seno virginal, porque esta virgen dio a luz realmente pero sin dolor"
Sin embargo, para el propio Jesús la Bienaventuranza no estaba tanto en que el fuera concebido por una mujer concreta, sino en que ésta escuchara la palabra de Dios y la pusiera en practica. Así cuando le dicen: "Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron ", Jesús respondió: "Dichosos más bien los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen". El hecho de que María debía llamarse "madre de Dios" o "madre de Cristo" también fue bastante discutido, siendo un tema central del Concilio de Éfeso del 431. El Avemaría, por ejemplo, tiene dos partes. La primera son las palabras de su prima Isabel en la visitación y la segunda, no reconocida por algunas Iglesias, es su reconocimiento como madre de Dios:
"Dios te salve María, 
llena eres de gracia, 
el Señor es contigo. 
Bendita Tú eres entre todas las mujeres, 
y bendito es el fruto de tu vientre Jesús. 
Santa María, Madre de Dios, 
ruega por nosotros pecadores, 
ahora y en la hora de nuestra muerte"
El Evangelio que nos deja más escritos sobre la Virgen es el Evangelio de Lucas (sobre todo relacionado con la infancia), aunque sería el Evangelio de Juan el que menciona a la madre de Jesús como madre de todos los Cristianos cuando el Mesías en la cruz le dice al discípulo amado, que de encuentra junto a su madre: "Madre he aquí a tu hijo; hijo he aquí a tu madre".


Que María debió ser una de las discípulas de su propio hijo es una evidencia, aunque se la nombre muy poco. Sí podemos decir que muchas mujeres acompañaban a Jesús y que la propia María se la menciona como una de las que recibe el Espíritu Santo junto a los 12 Apóstoles. 

Pentecostés

A partir de ahí, muchos son los misterios en torno a su figura, aunque se afirma que pudo ser un personaje importantísimo dentro de las primeras comunidades cristianas, que la tenían en gran consideración por ser la mujer que había llevado en su seno al Mesías. Otra de las cuestiones que salio a colación después de esta época es que María nació sin mancha de pecado original (Inmaculada) y que no murió, sino que ascendió a los cielos, siendo ésto, al igual que la virginidad, dogma de Fe para muchas Iglesias. 


La tradición decía que había muerto en Jerusalen o Éfeso y hay que tener en cuenta que, a pesar de que hubo tradiciones en torno a la supuesta virginidad (ya mencionada), ascensión e Inmaculada Concepción, lo cierto es que estos fueron aceptados de forma muy tardía. De hecho, el dogma de la Inmaculada es del año 1854 (aunque había tradición desde antes) y el de la Asunción es de 1950.


Independientemente de los dogmas que estuvieron por venir, María de Nazaret es el ejemplo maternal por excelencia; un personaje muy querido por todos los Cristianos que la alabamos como madre de Dios. En la actualidad, María es muy venerado alrededor del mundo con las múltiples advocaciones que existen en torno a su figura, motivadas por las diferentes apariciones de ella en diferentes lugares. Quién le iba a decir a una sencilla mujer de Nazaret, que un si a Dios cambiaria la vida de muchas generaciones de personas en todo el planeta tierra. Un ejemplo de Fe para los Cristianos.

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