martes, 19 de mayo de 2015

Las diez plagas de Egipto

Primero hay que dejar claro que la traducción más correcta a lo acontecido en Egipto, según el Éxodo (2º libro del Pentateuco) sea el de signo o señal. Y con esas señales, Yahvé pondría en una encrucijada al Faraón entre dejar marchar al pueblo de Israel o mantenerlo en la esclavitud. Así se lo dejo dicho Moisés al soberano egipcio que hasta que no tuvo lugar la peor de las plagas, no dejo marchar al pueblo elegido. 


Diez fueron los signos que padeció Egipto: 
  1. Las Aguas se convierten en Sangre (Éxodo 7,14-25)
  2. Ranas (Éxodo 7:25,8:1-15)
  3. Piojos (Éxodo 8:16-19)
  4. Moscas (Éxodo 8:20-32)
  5. Se enferma el ganado (Éxodo 9:1-7)
  6. Úlceras y sarpullido incurable (Éxodo 9:8-12)
  7. Granizo (Éxodo 9:13-35)
  8. Langostas (Éxodo 10:1-20)
  9. Tinieblas (Éxodo 10:21-29)
  10. Se anuncia la muerte del primogénito (Éxodo 11,1-12;29-5)
Tomando como cierta la historia contada por el Éxodo, muchos han intentado encontrar una explicación científica y racional al hecho de que tuvieran lugar todos estos infortunios para el pueblo egipcio. 
Sin embargo, es complicado teniendo en cuenta que no son más que historias en las que se resalta el poder del Dios de Israel frente a los ídolos paganos de Egipto. Los signos tienen como principal fuente no sólo que el Faraón libere al pueblo elegido, sino que todos crean en que Yahvé es el único Dios. Hay que poner de relieve.

 
La última plaga fue la más terrible. Yahvé ordenó a los hebreos marcar sus puertas con la sangre de un cordero, y de esa forma el ángel exterminador no entraría en sus casas para matar a sus primogénitos. La sombra de la muerte pasó de largo por las puertas que estaban marcadas, pero cuando se dirigió al pueblo egipcio mató a todos los primogénitos, incluyendo al hijo del Faraón, puesto que no tenían sangre de cordero en sus puertas.  Precisamente, la salida de Egipto se conmemora como todo un hito por los israelitas con el nombre de Pesaj (en hebreo פֶּסַח, "salto") y, por lo general, la denominamos Pascua Judía o Pascua Hebrea para diferenciarla de la Pascua de Resurección celebrada por el Cristianismo. 


Tras liberar a los hebreos, el corazón del Faraón se endureció y se arrepintió de su decisión, por lo que decidió tomar su ejercito y perseguirlos en el desierto pero esa es otra historia.

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