viernes, 24 de abril de 2015

Víctor Mora, el guionista de la juventud

En una época en la que España estaba atravesando una dura posguerra, un hombre que dio entretenimiento a los chicos de aquellos terribles años. Ese hombre se llamaba (y se llama, pues aún vive) Víctor Mora. 


A los que no son adictos a la historieta española puede que ese nombre no les suene, pero a los que leyeron sus historias en los años 50 y 60 o hemos tenido la oportunidad de disfrutar de reediciones de su trabajo, sabemos muy bien de quien estamos hablando. Primero hay que dejar claro que Mora no era dibujante, sino guionista de historietas. Esto quiere decir que el proveía el argumento al dibujante y éste se basaba en dicha historia para hacerlo. Esta circunstancia era muy habitual no sólo en España, sino en el famoso comic book estadounidense. Un ejemplo lo tenemos en Spiderman, cuyo guionista era Stan Lee y el dibujante (el primero de muchos) fue Steve Ditko.
De la cabeza de Mora, salieron personajes variopintos y que tenían como motivo esencial la guerra o los acontecimientos históricos o pseudo-históricos. Así nacieron "El Capitán Trueno" (formando tándem con el dibujante Miguel Ambrosio Zaragoza "Ambrós"), "El Jabato", "El Cosaco Verde", "El Corsario de Hierro" y tantos otros, que entretenían a los chicos de entonces con sus increíbles aventuras. 

Miguel Ambrosio Zaragoza "Ambrós"

Mora, sin embargo, no lo paso tan bien como sus lectores. Muchas veces tuvo que dejar el trabajo por su actividad política en plena dictadura franquista (Fue miembro del PSUC) en la que fue acusado de masón y comunista, llegando a pasar temporadas en la cárcel, teniendo que ser sustituido de forma temporal por otros guionistas. 

El Capitán Trueno, luchador contra las injusticias

Víctor Mora forma parte de toda una época en la que podemos ver como sus personajes luchan contra la injusticia y en contra de los tiranos que esclavizan a su pueblo, algo en lo que podemos ver parte de su pensamiento político y es que las historietas tampoco se libraban de la censura y se tenía que ser muy inteligente para sortearla. 


Gran homenaje merece este grande de la historieta española, que hizo que miles de jóvenes (y no tan jóvenes) olvidaran por un momento sus penurias para vivir increíbles aventuras. Unas historias que aún podemos ver en alguna que otra tienda de cómics y es que el Capitán Trueno, el Jabato y tantos otros representaron mucho para una buena parte de españoles.

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