jueves, 23 de abril de 2015

Pericles: el Estadista; el Hombre

Hablar de Pericles es mencionar a uno de los personajes más importantes de la historia de la antigüedad. Un hombre, que sentó las bases de la Democracia en Atenas, una ciudad que vivió un momento de esplendor sin precedentes anteriores no sólo gracias a que Pericles era un gran administrador, aparte de un gran orador, sino un hombre que favoreció la cultura y el arte hasta el punto de que la historia de la humanidad y del continente europeo hubiera sido muy diferente sin esta etapa.


Muchos de los monumentos que vemos en Atenas proceden de la época de Pericles. Obras magníficas como la Acrópolis o el Partenón son un legado grandioso. Pero si por algo conocemos a Pericles es por ser un defensor acérrimo de la Democracia en Atenas, que sí bien fue el germen de las Democracias actuales, tiene algunas diferencias. Sus características básicas eran:
  • Solamente los varones adultos que fuesen ciudadanos y atenienses, y que hubiesen terminado su entrenamiento militar como efebos tenían derecho a voto.
  • La elección era por sorteo. Cualquier ciudadano podía ser elegido, aunque eran los buenos oradores o los más influyentes los que tenían más posibilidades de ser elegidos.
  • Había tres organismos políticos donde los ciudadanos participaban en número que sobrepasaba los cientos e incluso los miles. Se trata de la asamblea (podían ser hasta 6000), el consejo de los 500 (Boulé) y los tribunales (con un mínimo de 200 personas, aunque en algunas ocasiones se llegaron a los 6000). De estas tres instituciones,  Asamblea y los tribunales los verdaderos órganos de poder.
La Democracia no la invento Pericles, pero éste la perfecciono e hizo todo lo posible porque sistemas de gobierno, que anterioremente habían dominado Atenas como la tiranía o la timocracia, acabaran con un sistema que sí bien no era perfecto, era el menos malo porque era justo y era el mismo pueblo el que se gobernaba. El Gobierno del pueblo. 

Vista de la Acrópolis.

Pericles recibió muchas críticas por parte de sus enemigos, que consideraban que la Democracia era un populismo. Pericles aparte de su capacidad política y de favorecer la cultura, fue, además, un gran militar y de hecho tuvo que hacer frente a múltiples guerras contra pueblos, que despreciaban a Atenas y, por ende, a la Democracia. Un ejemplo lo vemos en los primeros años de la guerra del Peloponeso en la que Pericles dirigió a las tropas atenienses contra el enemigo. 
Una vez comenzada la guerra, los atenienses hicieron una ceremonia para nombrar a sus caídos en la guerra. El orador en esta oportunidad fue el propio Pericles y el contenido del discurso es un retrato idealizado de la Democracia ateniense. Este discurso es conocido como el Discurso Fúnebre de Pericles y fue recogido por Tucídides en "Historia de la Guerra del Peloponeso".


Pericles fue tan influyente que el periodo en el que gobernó Atenas a veces es conocido como el Siglo de Pericles, aunque ese período a veces puede abarcar fechas tan recientes como las Guerras Médicas o tan tardías como el siglo siguiente. Lo cierto es que estamos ante uno de los grandes de la historia no ya sólo del pueblo griego, sino de la humanidad. Sólo fue un hombre, es verdad, pero también uno de los grandes y más reconocidos estadistas de la historia.

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