jueves, 30 de abril de 2015

El Templo de Salomón

Un Templo para albergar el Arca de la Alianza y rendir culto a Yahvé. Ese era el objetivo de Salomón, el Rey sabio de los judíos, aunque esto fue proyectado en época de su padre David. Hasta la fecha, el Tabernáculo, un santuario móvil construido por los israelitas, siguiendo las instrucciones que Moisés había recibido del mismo Yahvé, había cumplido la misión religiosa.


Los años de construcción varían, pero podemos decir que el Templo original fue construido en el Siglo X a. C. se localizaba en la explanada del monte Moriá, en la ciudad de Jerusalén. El Templo sería el centro de la religiosidad judía, excepto para los samaritanos, cuyo punto religioso se encontraba en el monte Garizim.

El Rey Salomón

Tras la muerte de Salomón, el Reino de Israel se dividio en dos y el Templo sufrió diversas profanaciones debido a invasiones extranjeras, que posibilitaron la introducción de deidades sirio-fenicias. El Templo sería reedificado bajo sus condiciones originales durante los reinados de Ezequías y Josías. Sin embargo, algo muy malo estaba por llegar. 


Y llegó en forma de Nabucodonosor II, Rey de Babilonia, cuyas tropas masacraron y esclavizaron al pueblo de Israel, que cayó en la esclavitud y vieron como su Templo era destruido y expoliado. Sin embargo, objetos tan importantes para el pueblo elegido no aparecieron como el Arca de la Alianza, que contenía las tablas de la Ley que Moisés recibió del mismo Dios en el monte Sinaí. 
Tras el retorno se su cautiverio, se reconstruyó el Templo bajo el reinado de Zorobabel, aunque dicho Templo no tenía el esplendor del original y era muchisimo más modesto. Nuevos vestigios paganos volvieron a entrar en el Templo y sería Judas Macabeo quien lo volvió a consagrar para el culto a Yahvé. 

Destrucción del primer templo

Nuevos tiempos corrieron y la llegada de los profetas anunciarían la venida de un Mesías. La invasión del Imperio Romano, nuevo dueño del mundo, relegaría al Templo a una simple cuestión judía. Respetaron lo habido en él, siempre y cuando no hubiera revueltas en contra del Imperio. Nuevamente sería ampliado por Herodes I, que aunque era hebreo, no era más que un títere en manos de Roma y al que el propio pueblo judío veía como un traidor. 


El desastre vendría cuando se produjo una revuelta judía en el año 70 d. C. Las tropas romanas dirigidas por Tito hicieron una sangría, destruyendo definitivamente el Templo, robando los tesoros hallados en él. La destrucción del Templo, así como las muertes y esclavización de los judíos, son un símbolo de la que sería conocida como la diáspora o dispersión por el mundo del pueblo elegido. 

Destrucción del Templo y diáspora judía

Muchos años han pasado de aquellos luctuosos hechos y aún se conservan los vestigios de lo que fue aquel Templo, pasto de la destrucción y de la masacre. Cuenta la tradición que el Tercer Templo de Jerusalén será reconstruido con el advenimiento del Mesías del judaísmo. 


Lo cierto es que la pared que quedó en pie es lo que se conoce como Muro de las Lamentaciones, donde el pueblo va a orar o a hacer peticiones a Dios. Puede que muchos de los que van a orar, pidan por la llegada de mejores tiempos, en los que se alcance la ansiada Paz. Ojalá que sus peticiones sean escuchadas.

Visita virtual

No hay comentarios:

Publicar un comentario