domingo, 8 de marzo de 2015

El Ave Fénix

Es una de las figuras más sorprendentes dentro del ámbito mitológico. Lo que es llamativo del Ave Fénix es que forma parte de mitologías diferentes, siendo nombrado por griegos, romanos, orientales o cristianos. Pero ¿Que hacía tan especial  a este animal mitológico?


Se trataba de un ave fabulosa que se consumía por acción del fuego cada 500 años, para luego resurgir de sus cenizas. Esto hizo que muchas concepciones religiosas tomaran a este ave como una especie de metáfora en relación a la supervivencia del más allá, es decir, estamos hablando de un ser que después de morir era capaz de resurgir en todo su esplendor. No es extraño que a las religiones como el Cristianismo les resultara interesante esta concepción del resurgir; de la resurrección de los muertos. 


El origen del Fénix es algo confuso, pero puede que pasara de la tradición egipcia a la grecolatina, mediante un relato de Heródoto, el padre la historia: 
"Otra ave sagrada hay allí que sólo he visto en pintura, cuyo nombre es el de fénix. Raras son, en efecto, las veces que se deja ver, y tan de tarde en tarde, que según los de Heliópolis sólo viene al Egipto cada quinientos años a saber cuándo fallece su padre. Si en su tamaño y conformación es tal como la describen, su mote y figura son muy parecidas a las del águila, y sus plumas en parte doradas, en parte de color de carmesí. Tales son los prodigios que de ella nos cuentan, que aunque para mi poco dignos de fe, no omitiré el referirlos.
Para trasladar el cadáver de su padre desde la Arabia al templo del Sol, se vale de la siguiente maniobra: forma ante todo un huevo sólido de mirra, tan grande cuanto sus fuerzas alcancen para llevarlo, probando su peso después de formado para experimentar si es con ellas compatible; va después vaciándolo hasta abrir un hueco donde pueda encerrar el cadáver de su padre; el cual ajusta con otra porción de mirra y atesta de ella la concavidad, hasta que el peso del huevo preñado con el cadáver iguale al que cuando sólido tenía; cierra después la abertura, carga con su huevo, y lo lleva al templo del Sol en Egipto. He aquí, sea lo que fuere, lo que de aquel pájaro refieren"
Muchos hicieron referencia al Fénix desde Plinio "El viejo", pasando por poetas como Ovidio e incluso llegando al Cristianismo con San Pablo. La leyenda cristianizada es la siguiente: cuentan que el ave Fénix vivía en el Jardín del Paraíso, y anidaba en un rosal. Cuando Adán y Eva fueron expulsados, tras consumir la fruta prohibida, de la espada del ángel que los desterró surgió una chispa que prendió el nido del Fénix, haciendo que ardieran éste y su inquilino. Por ser la única bestia que se había negado a probar la fruta del paraíso, se le concedieron varios dones, siendo el más destacado la inmortalidad a través de la capacidad de renacer de sus cenizas.


Como ya dije el Fénix es una buena metáfora de la resurrección, pasando de la putrefacción a la gloria del resurgimiento a través de las cenizas. Lo cierto es que este es uno de los seres más extraordinarios de la mitología. Uno de esos seres que despierta el interés de todo aquel que se aproxima a su figura y es que ¿Hay algo tan maravilloso como renacer de tus cenizas?

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