viernes, 31 de enero de 2014

Genios de la Literatura: Leopoldo Alas "Clarín"

El genero literario conocido como Realismo tuvo muchos hijos, pero los más representativos, sin lugar a dudas fueron Don Benito Pérez Galdós y otro de los más grandes, el cual escribió uno de los libros más reconocidos en habla hispana, "La Regenta". Les estoy hablando de Leopoldo García-Alas y Ureña más conocido como "Clarín".


Leopoldo García-Alas y Ureña nació el 25 de Abril de 1852 en Zamora, España. Su famila procedía de Oviedo, pero cuando su padre fue nombrado Gobernador de la ciudad de Zamora, tuvieron que trasladarse, naciendo Leopoldo en dicha ciudad. Era el tercer hijo del matrimonio.
El que desde su más tierna infancia, Leopoldo oyera de su madre historias sobre su tierra asturiana, hizo que ya desde muy niño, el futuro escritor se sintiera más asturiano que zamorano, lo que no quita que sintiera verdadera pasión por su lugar de nacimiento.
A los siete años entró a estudiar en el colegio de los jesuitas ubicado en la ciudad de León. Leopoldo se adapto desde muy pronto a la férrea disciplina impuesta por los religiosos hasta el punto de ser considerado un alumno modelo. 
En el verano de 1859, la familia regresa a Asturias pudiendo ver por primera vez, in situ, la belleza de su tierra asturiana tantas veces relatada por su madre. Allí se aficiona sobremanera a la lectura gracias a la extensa biblioteca de su padre, pudiendo leer a grandes como Cervantes o Fray Luis de León.
En 1863, Leopoldo ingresa en la Universidad de Oviedo en lo que se llamaban «estudios preparatorios», matriculándose en las asignaturas de Latín, Aritmética y Doctrina Cristiana. Sus notas fueron de sobresaliente.


Para hacer el doctorado se trasladó a Madrid. Esos años fueron de gran inquietud para Leopoldo ya que añoraba a su querida tierra asturiana. Esa época también fue muy intensa para Leopoldo por los frecuentes debates intelectuales a los que asistía, además de que en España se estaba viviendo una época turbulenta que posibilito el fin de la Primera República y el regreso de los Borbones con la llegada al Trono de Alfonso XII.
Leopoldo entraría en un periódico nuevo "El Solfeo". El director del mismo quería que sus colaboradores tomaran su seudonimo del nombre de un instrumento musical. De ahí, Leopoldo tomo su apelativo de "Clarín", que le acompañaria toda su vida literaria. Allí publicaría sus primeros versos. "Clarín" fue un colaborador habitual de publicaciones. Además de en "El Solfeo", escribió en la revista "Asturias" donde se granjearia gran fama. Muchos admiraban su gran pluma, aunque también se granjeo varios enemigos. 
En 1878 obtuvo el título de doctor en Derecho civil y canónico, con la calificación de sobresaliente. Presentó su tesis doctoral sobre el tema "El derecho y la moralidad" en cuya edición puede verse la dedicatorio a Francisco Giner del Río.
Posteriormente se presentó a las oposiciones que en el mes de noviembre se celebrarían en Salamanca para cubrir la plaza vacante de la cátedra de Economía Política y Estadística en la Universidad. Obtendría el primer puesto, Pero había un obstáculo más poderoso que cualquier examen: Queipo de Llano, el conde de Toreno, el cual era Ministro de Instrucción Pública y gozaba de un derecho de elección final del candidato. El hecho de que el Ministro hubiera sido blando de las sátiras de "Clarín" en "El Solfeo", hizo que eligiera al segundo de las oposiciones, desposeyendolo de la plaza justamente asignada. Tal enfado cogió "Clarín" que le envió una carta de protesta al mismo Ministro.


Los años posteriores se dedico tanto a su labor académica como profesor de Derecho Natural como su labor literaria. En su labor académica siempre fue acusado como estricto, aunque tenía una cabeza privilegiada. 
En su labor literaria alumbro diversos ensayos y novelas, aunque su obra más destacada fue "La Regenta". Dicha obra ha sido comparada con Madame Bovary de Gustave Flaubert y Ana Karenina de Leon Tolstoi. En ella se nos habla de un matrimonio de conveniencia en un viejo pueblo de provincias. La obra fue un éxito rotundo por su gran variedad de personajes y por ese realismo tan marcado de su autor. "Clarín" en sus obras siempre tuvo muy presente sus creencias religiosas, aunque eso no quita que tuviera crísis de fe y en algún momento tuviera que buscarse a si mismo y a Dios.

Escultura dedicada a "la Regenta" en la Plaza de la Catedral de Oviedo.

Los últimos años de su vida, fueron realmente duros debido a su enfermedad, aunque todo era más soportable con las muestras de afecto que siempre recibió el buen escritor, entre ellas un agasajo que hubo en León con motivo de su visita. El mismo dijo: "En León pasé horas verdaderamente felices". Sin embargo, su final estaba cerca y así fue. 


Leopoldo Alas "Clarín" falleció el 13 de Junio de 1901 en Oviedo, España, siendo uno de los escritores más respetados de su tiempo. Ese día, cuentan que por la bella Asturias, vieron a un hombre admirar la belleza de su tierra. Era "Clarín", que desde ese mismo momento estaba en el parnaso de los grandes genios de la literatura.
Su vida y obra se puede consultar en: Leopoldo Alas "Clarín"
Puede consultar La Regenta en: La Regenta-Wikisource

La libertad de decir tonterías

Estos meses hemos oído muchas cosas desde determinado sector ideológico tales como que "la ley del aborto del PP acaba con la libertad de la mujer" y cosas por el estilo asociando una practica tan desgraciada como el aborto con la palabra derecho. 


En base a esto no queda más que decir la de tonterías que dicen algunos para conseguir un puñado de votos desde ese lobby autodenominado feminista, aunque defensores de la mujer son más bien poco. Es sin lugar a dudas la libertad para decir tonterías lo que convierte a estos tontos comunes en gente visible de cara a la sociedad, ya que ideologizan todo y de forma torticera asocian como un derecho algo que no lo es y confunden queriendo la palabra libertad con libertinaje.
Lo que más rabia me da de este asunto es que algunos hablen del tema sin conocer las vertientes tanto psicologicas como físicas de la madre. Porque todos esos políticos que se dan el pisto de ser abortistas y defender la libertad de la madre, nunca han vivido en primera persona el drama del aborto por algún familiar o conocido. Porque hablar desde el desconocimiento y la demagogia es lo que vende.
Cuando se hizo la ley del aborto anterior, no existía nada para poner una ley tan absurda. Si la ley anterior no se cumplía no era porque estuviera mal legislada, sino porque los que tenían que hacer su trabajo, que era cumplir la ley, no lo hacían. Esta nueva ley pretende acabar con algo que los socialistas se cargaron para obtener votos de asociaciones feministas porque, no nos engañemos, a ellos no les importaban que hubieran más o menos abortos.
También resulta llamativo que los socialistas hablen de la libertad individual cuando no hay estado más intervencionista que el gobernado por el socialismo. Claro que cuando ellos no gobiernan, les parece todo mal.
Decir que el aborto es un derecho es una inmoralidad propia de gente sin escrúpulos que no tiene idea del drama de una mujer cuando se ha encontrado en ese situación desesperada.

miércoles, 29 de enero de 2014

Clásicos Inmortales: Juan Nadie

Esta película es una de las más personales de Frank Capra, un director cuyas películas, a pesar del tiempo transcurrido, aun nos dejan enseñanzas muy valiosas sobre temas que para desgracia de la humanidad siguen siendo actuales como las crisis económica o de valores y muchos más con los que más que una lección moral, se nos pretende dar una lección espiritual y hacernos ver que un hombre con nada puede llegar a ser esperanza de muchos. Y esa sería la premisa con la que arrancara esta película.


Un periódico "El Boletín", es adquirido por una multinacional, la cual esta dispuesta a renovarlo y hacerlo más rentable como "El Nuevo Boletín". El lado malo es que despiden a parte de sus periodistas, entre los que se encuentra Ann Mitchell (Barbara Stanwyck) que en venganza publica una carta inventada carta en la que un hombre, John Doe (Juan Nadie en español), descontento con un sistema corrupto que le ha dejado sin trabajo, dice que se suicidará lanzándose desde la azotea del Ayuntamiento en Navidad.
El artículo causa un impacto inusitado y muchas son las ofertas de empleo para él, lo que hará que muchos mendigos acudan a la redacción afirmando ser el autor de dicha carta. Viendo Ann la ola de noticias acontecidas tras la publicación de la carta, planea "crear" al John Doe. Para ello le propone al director, el señor Connell (James Gleason), escoger a uno de los mendigos (Gary Cooper). 


Éste es seleccionado por su buena planta y desde ese momento publican, una serie de artículos en los que "John Doe" protesta por el sistema. Muy pronto comienza a correr el rumor de que el tan John Doe es un fraude, por lo que lo llevarán a la radio. La idea inicial del mendigo es con el dinero que gane gracias a sus artículos, volver a jugar al beisbol del que era una estrella antes de una lesión.

Preparando a John Doe para el público

Para elaborar el discurso de Doe, Ann recurre al diario de su padre, y a su filosofía vital en el que habla de la necesidad de acercarse a los vecinos, a los próximos, de que en los corazones de los hombres haya una gota de esperanza que los ayude cada vez más a ser hermanos y prolongar de esta forma el espíritu navideño durante todo el año.


De otro diario le ofertan 5.000 dólares si denuncia el fraude, aunque finalmente y al sentirse enamorado de Ann decide optar por el realizado por ella, consiguiendo que el mensaje llegue al pueblo. Pero, John huye posteriormente lamentando no haber cogido el dinero que le ofrecieron, que le hubiera posibilitado operarse de la lesión y volver a su amado beisbol.
Sin embargo, es reconocido, pues se ha hecho famoso gracias a su mensaje optimista y positivista en el que en cierta medida a dado esperanza a todos. Por el país surgen clubs de "John Doe" que asumen la filosofía dicha por el mismo en su discurso radiofónico.

el mendigo es reconocido como John Doe

Finalmente se celebrará una convención de todos los clubs "John Doe", siendo el momento elegido por D. B. Norton (Edward Arnold), presidente de la multinacional que invirtió su dinero para crear el movimiento para sacarle provecho pidiendo a John que anuncie en su discurso la creación de un nuevo partido político con el que esperan poder ganar las elecciones. Durante ese tiempo, John le confiesa a la madre de Ann su amor hacia su hija, pidiéndole consejo.


A la salida de la casa de Ann, habla con el señor Connell, el cual esta un poco borracho y le cuenta lo que pretenden hacer, usar con fines partidistas e interesados la idea de John Doe, obteniendo poder político. Connel acusa directamente a Ann de colaborar en el montaje por dinero y aunque John se niega a creerlo, por primera vez lee el discurso antes de salir ante el público, dejándole abatido porque Connel tiene razón. Posteriormente, acude a casa del señor Norton en el que un grupo de personas, entre las que se encuentra la propia Ann, hablan del proyecto y su deseo de que la idea de Norton se materialice. Ante la amenaza del mendigo de denunciar sus practicas corruptas e interesadas, Norton responde que si lo hace, lo denunciara de ser él el mentiroso pues se hizo pasar por dinero por alguien inexistente, advirtiéndole que pueden desmontar todo el movimiento ya que el y los reunidos controlan el poder mediatico del país.



A pesar de las amenazas de Norton, acude a la convención dispuesto a desenmascararlo. Pero este se adelanta. No le dejan hablar, y le acusan de ser un impostor, siendo detenido por un policía mientras la gente se subleva hasta el punto de casi acabar con él, sintiéndose Ann muy culpable, aunque desde el principio se negó a una maniobra tan sucia. El falso John Doe no puede creer que ha cambiado. ¿Es qué la inexistencia del tal John Doe, ha cambiado el espíritu constuctivo de los hombres para ayudarse los unos a los otros?


Llegado el día de Navidad Ann cree que John tratará de cumplir la promesa del falso John Doe de lanzarse desde el tejado del ayuntamiento. Por temor también Norton y sus hombres acuden al Ayuntamiento, advirtiendo a John que su acto no tendrá ninguna repercusión, pues los policías retirarán su cadáver y le enterrarán sin decir su nombre.


Posteriormente, llega Ann, la cual afirma que lo ama y que está dispuesta a ayudarle a revivir el movimiento, en el que aun cree, y en que creen también un grupo de los antiguos miembros de los clubs que le piden que no se suicide, pues muchos de ellos tras lo sucedido, han reflexionado y están dispuestos a retomar la idea y con él será más fácil. John Doe no sólo sigue adelante convencido de ello y es que es verdad que no existía un hombre llamado John Doe, pero la idea, esa idea en la que cada ser humano saque lo mejor de si mismo para ayudar al prójimo es mucho más importante que la existencia de un hombre.


Esta película hay que verla dentro del contexto posterior a la crisis de la bolsa del 29, donde las personas se hicieron más desconfiadas de los otros, ya que el crimen tanto por gente común o bandas organizadas pululaban a sus anchas y, en cierta medida, eran permitida por las autoridades por estar comprados o por miedo. En este caso, Frank Capra con esta película nos propone el sacar lo mejor de cada uno. Ayudarnos los unos a los otros. Capra, una vez más, nos muestra como el ser humano es muy importante. Tan importante que necesita de otro ser humano para vivir. para realizarse como ser colectivo. Una de las grandes películas no sólo de su director, sino de toda la filmografía estadounidense con dos grandes de la intepretación en esos años como eran Gary Cooper y Barbara Stanwyck.

Ficha

Dirección
Frank Capra
Producción
Frank Capra
Guión
Robert Riskin
Música
Dimitri Tiomkin
Montaje
George Barnes
 
Otros datos

País
Estados Unidos
Año
1941
Género
Comedia, Drama
Duración
122’
 
Protagonistas

Actor
Personaje
Gary Cooper
John Doe
Barbara Stanwyck
Ann Mitchell
Edward Arnold
D. B. Norton
Walter Brennan
El Coronel
Spring Byington
Srta. Mitchell
James Gleason
Henry Connell
Gene Lockhart
Mayor Lovett
Rod La Rocque
Ted Sheldon
Irving Bacon
Beanie