domingo, 21 de diciembre de 2014

El experimento de la señorita Elliot

Muchas son las noticias que nos llegan desde los Estados Unidos sobre la violencia policial contra personas negras y es que el asunto racial en dicho país ha sido un tema aún no resuelto y que esta degenerando en más violencia. Y yo me pregunto ¿no somos todos humanos? ¿No debemos tener los mismos derechos independientemente de las lógicas diferencias?


En eso debió fijarse la maestra Jane Elliot, tras el asesinato de uno de los grandes luchadores por la igualdad entre blancos y negros: Martin Luther King. La señorita Elliot puso en práctica un experimento: Dividió a los niños de la clase en dos grupos, dependiendo de si tenían los ojos azules o marrones. 
El primer día del experimento, la maestra les dijo que los chicos de ojos azules eran más inteligentes, más buenos y tendrían más tiempo de recreo y la posibilidad repetir comida, frente a los de ojos marrones, que eran más torpes, más tontos y que no podrían usar las áreas de recreo reservadas a los ojos azules. Para reforzar tal idea les dio a los niños de ojos marrones unos pañuelos que deberían ponerse en torno al cuello, para ser identificados. Nadie pensaba que esto influyera y más en unos niños supuestamente alejados de los prejuicios de los adultos. 


La cosa es que pasado un tiempo, los niños con los ojos azules despreciaban a los de los ojos marrones, aquellos con que hasta hace poco jugaban, ocasionandose peleas entre ellos, algo que género un conflicto serio en el aula e hizo que cambiaran los resultados de las calificaciones, siendo los de los ojos azules los que obtenían mejores resultados. 
Poco después la señorita Elliot invirtió los papeles y ahora eran los de los ojos marrones los que supuestamente eran mejores que los de los ojos azules. Lo llamativo es que pasado el tiempo, los papeles se invirtieron absolutamente y eran los de los ojos marrones los que imponían su "superioridad" a los de los ojos azules y el resultado de las calificaciones paso a ser completamente distinto. Los de los ojos marrones tenían mejores notas que los de los ojos azules.


El experimento de la señorita Elliot, aunque trágico, reflejo una verdad, una terrible verdad. Son los poderes públicos y privados los que meten al ser humano en un rol del que le resulta muy difícil salir. Los alumnos de los ojos azules y marrones eran iguales ¿Qué cambió? La mentalidad frente a su forma de ver la vida y al que no es igual, aunque sea en una cosa tan simple como el color de los ojos. Aún hoy, tristemente el experimento de la señorita Elliot tiene mucho valor. Y es que, a pesar de nuestras lógicas diferencias, somos seres humanos. Habría que pensar en eso un poco y más, en lo que nos une, en lugar de lo que nos separa. Ojalá la sociedad lo consiga. 

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