sábado, 1 de noviembre de 2014

Jesse Owens, el hombre que quería vencer

El éxito de los Juegos Olímpicos de Berlin fue injusto para Owens. Es verdad que ganó cuatro medallas de Oro en diferentes disciplinas de atletismo, pero al final todo el mundo lo conocería como "el hombre que humillo a Hitler y a los nazis". Y si bien, Owens sorprendio a propios y extraños, consiguió algo más que ganar varias medallas en unos Juegos.


Mucho se habla del racismo de los nazis y su creencia en la superioridad de una supuesta raza aria. Sin embargo, el país de Jesse no era tampoco un cumulo de virtudes en cuanto a los derechos humanos. Estamos hablando de un país donde existían zonas para negros y para blancos y donde un negro tenía la obligación de cederle su asiento a un blanco (acuerdense del incidente de Rosa Parks). 


Owens, que ya había demostrado sus cualidades atléticas, decidió competir con el país que tanto despreciaba a los de su color de piel. Y para ello iba a unos Juegos que iban a ser todo un escaparate para los nazis, los enemigos de la raza humana. Owens no pudo estar mejor. Consiguió las medallas de Oro en 100 metros, 200 metros, salto de longitud y 4x100 metros. Muchos hablaron de que si Hitler no lo saludo (el propio Owens lo desmintió en su autobiografía), pero Jesse había conseguido algo inenarrable. Cuatro medallas que seguro le abrirían las puertas a él y a muchas personas negras. La cosas no fueron como esperaba desde el mismo comienzo:
"Cuando volví a mi país natal, después de todas las historias sobre Hitler, no pude viajar en la parte delantera del autobús. Volví a la puerta de atrás. No podía vivir donde quería. No fui invitado a estrechar la mano de Hitler, pero tampoco fui invitado a la Casa Blanca a dar la mano al Presidente"
El entonces Presidente de los Estados Unidos, Franklin Delano Roosevelt, rechazo recibir a Owens en la Casa Blanca porque se encontraba en campaña de re-elección y temía las reacciones de los estados del Sur (fuertemente segregacionistas) en caso de rendirle honores a Owens. Este comentó más tarde que fue Roosevelt quien lo trató con brusquedad.


No sabemos sí en caso de ser blanco hubiera tenido más éxito, pero el caso es que las cosas siguieron igual o peor para los negros y la carrera del propio Owens no avanzo y, aunque le hicieron varios homenajes y entregas de medallas, siempre dio la sensación de que se había despreciado a un hombre al que se trato como un objeto político por el supuesto no saludo de Hitler. Curiosamente, su propio país lo trataría peor que los mismos nazis. Toda una injusticia que sin embargo no sólo no borra, sino que ensalza los exitos de Owens en Alemania. Y es que por encima de ideas políticas, en las que no se metía, Jesse Owens era el hombre que quería vencer... y venció.

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