domingo, 30 de noviembre de 2014

Cuando la elegancia se llamaba Cary Grant

Muchos son los grandes actores a los que podemos considerar parte del Hollywood clásico, pero hay uno que destaco por su elegancia y por ser el preferido de cineastas tan variopintos como Howard Hawks, George Cuckor o Alfred Hitchcock. Y es que Cary Grant era mucho Cary Grant.


Su versatilidad era increíble. Desde formando un dúo espectacular con Katharine Hepburn (¡Cómo olvidarle en Historias de Filadelfia o La Fiera de mi Niña!), haciendo un drama antológico como "Serenata Nostálgica" (En mi opinión: una de sus mejores actuaciones) o suspense cortesía de Hitchcock (En "Con la Muerte en los Talones" sufrió de lo lindo, tras ser confundido con un hombre que no existía). Lo que sí es cierto es que Grant siempre tenía ese toque de comicidad que, hiciera la película que hiciera, podía sacarte una sonrisa. Así era Cary. Uno de los muchos y grandes actores que incomprensiblemente nunca consiguió un Oscar.

Cary Grant y Katharine Hepburn

Cary siempre dio ese toque único, que tanto gustaba a las mujeres y es que era el galán por excelencia. Un galán que tuvo como contrapartida femenina a actrices tan dispares y grandes como Marlene Dietrich, Mae West, Katherine Hepburn, Sophia Loren, Joan Fontaine, Audrey Hepburn y un largo etcétera. 


Sin embargo, sería el propio Grant el que cortaría por lo sano en su propia carrera. cuentan que un día fue al cine a ver su última película. Se vio tan mayor que decidió que esa sería su última película. Corría el año 1966. 20 años fallecía, tras una hemorragia cerebral. Ese año, se iba, en cierta medida, uno de aquellos que hizo posible lo que es el cine. Quedaba en la eternidad. Nos quedaba la elegancia de Cary Grant.

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