domingo, 26 de octubre de 2014

No es cierto, Ángel de Amor...

Cuantas veces habremos escuchado el comienzo de este monologo en el que Don Juan se declara a Doña Ines. Uno de los comienzos más brillantes de la historia del teatro español y universal, que resumía a la perfección la época artística que conocemos como Romanticismo.


Así comienza el monologo que tanto cautivo a Doña Inés: 
¡Ah! ¿No es cierto, ángel de amor,
que en esta apartada orilla
más pura la luna brilla
y se respira mejor?
Esta aura que vaga, llena
de los sencillos olores
de las campesinas flores
que brota esa orilla amena:
esa agua limpia y serena
que atraviesa sin temor
la barca del pescador
que espera cantando el día,
¿ no es cierto, paloma mía,
que estás respirando amor?
El mito de Don Juan ya existía mucho antes de la publicación y representación de esta magnífica obra por parte de José Zorrilla. Ya el gran Tirso lo represento a la perfección en su "Burlador de Sevilla y Convidado de Piedra", sin embargo, Zorrilla le supo dar ese toque que lo llevo al acervo más popular al referirnos a un Don Juan como una persona con una gran vida amorosa.

José Zorrilla

No obstante, Zorrilla supo deleitarnos con una obra que va mucho más allá de las acciones románticas de su protagonista. Es una obra que refleja la moral de la época de una manera que raya la perfección, poniendo de relieve las acciones de Don Juan frente al mismísimo Dios:
Clamé al cielo, y no me oyó.
Mas, si sus puertas me cierra,
de mis pasos en la Tierra
responda el cielo, no yo
La obra llego a ser muy representada en todo el mundo y es que, en cierta medida, Don Juan forma parte un poco de la historia de España. Una obra que representa toda un época.

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