jueves, 25 de septiembre de 2014

César Manrique y su legado

Tal día como hay falleció uno de los personajes canarios más importantes del Siglo XX. Hoy en día se reivindica su figura como la enterna busqueda de la armonía entre el arte y la naturaleza. Sin embargo, no hay que dejarse engañar y para nuestra desgracia desde instituciones políticas y empresariales se ha despreciado en cierta medida ese legado tan maravilloso que nos dejo César. Y es que el turismo salvaje se ha apropiado de buena parte de las islas Canarias.


César, aunque paso por múltiples sitios como Madrid o Nueva York, nunca olvido su tierra natal Lanzarote y es allí donde expreso gran parte de su contenido artístico. Todas las islas contienen alguna de las maravillosas obras de un hombre, que siempre creyo en la capacidad del hombre para adaptarse a la naturaleza y no al revés como tristemente se sigue haciendo.


Espacios diseñados fueron muchos y estoy seguro que muchos de los que me leen han visitado alguna vez: los Jameos del Agua en Lanzarote, el Largo Martiánez en Tenerife, el Mirador de la Peña en El Hierro o incluso fuera de Canarias como el Centro Comercial La Vaguada en Madrid y el Parque Marítimo de Mediterráneo en Ceuta. Siempre en sus obras estuvo presente el característico blanco del que Manrique hizo su seña de identidad.

Vistas desde los Jameos del Agua
César obtuvo, merced a sus grandes obras, múltiples Premios tanto nacionales como internaciones, ya que alcanzo un gran prestigio. Sin embargo, nunca se olvido de su tierra; aquella que lo vio nacer: su querida Lanzarote; sus amadas islas Canarias.


Un día como hoy un fatal accidente de tráfico se llevo la vida de uno de los hombres que tanto hizo por el arte y la conciencia social con respecto del medio ambiente. Un hombre que nos dejo un maravilloso legado, que, salvo algunas excepciones, algunos no han querido mantener.

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