martes, 26 de agosto de 2014

El Alma de Tacande

En la isla de la Palma, cuentan que en la casa que se encuentra próxima a la montaña de la Asperilla, frente a la montaña de Miguel Sosa, en la rica hacienda de Tacande, ocurrió una de los misterios más extraños de toda la historia de canarias. Un autentico expediente X.


Durante 87 días vago un Alma en pena en dicha casa. Se presentaba a arrullar a un niño y la cuna se movía sola, se oían cantos y voces que no se sabían de donde procedían y los desconsolados lloros de un niño recién nacido. Otras noches se escuchaban tamborcitos, panderos y castañuelas y cantos de voces femeninas. 
El 26 de abril, al alma habló.. Pidió que subiera desde la parroquia de Nuestra Señora de los Remedios en Los Llanos de Aridane Juan Montiel, confesor que ayudaba en el curato del lugar, hasta la casa de la Hacienda de Tacande haciéndole saber que no tuviese temor que ella era Alma cristiana, que buscaba consuelo.
El fraile llego, siendo recibido muy cortésmente por el Alma. Lo mandó a descansar y merendar, a lo que él se negó. Entonces el alma le dijo "ya se acerca la hora, trate V. Rª. de echar asperges y decir Salmos, para ahuyentar el malo, que quiero declarar quién soy". El fraile así lo hizo y le preguntó al Alma: "Hija mía ¿apartose ya el espíritu malo?", respondiendo el alma "ya se apartó de mi", a lo que contestó el religioso "pues ya podréis decirnos quien sois y que es lo que queréis" y el Alma dijo: "Soy Ana González...". 
La tal Ana González era familia de los moradores de aquella casa. Había muerto de parto, dejando a un recién nacido al que le pusieron el nombre de Salvador, ella pidió que lo trajeran y le dijo en voz alta: "Hijo pedazo de mi corazón, chiquito y por criar". Le suplicaron calmarse y "al punto, calmó su llanto". 


De esos días se cuentan ciertos prodigios y profecías dichas por el propio Alma, que según ella se los decía un Ángel. Fue tal el grado de asombro producido por tal suceso, que la misma Iglesia recogió los escritos de todos aquellos, religiosos o no, que hubieran hablado con el Alma, entre ellos lo de la sobrina de Ana Gutierrez. 
Lo llamativo es que el Alma se fue tan sopresivamente como llego. Practicamente tres meses de cantos, llantos y palabras en el aire, que sobrecogieron a una sociedad palmera, que, como muchas de su época, aún vivía con cierta superstición, determinados sucesos a los que en ese momento no se había hallado respuesta. 


La casa que acogió tal prodigio, esta en ruinas. Parece como si dicha casa no quisiera avanzar en el tiempo. Una casa qen la que tuvo lugar uno de los más extraordinarios sucesos de las Islas Canarias.

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