viernes, 6 de junio de 2014

Un desembarco para la historia

1944. La guerra se encaminaba hacía un final incierto. Los nazis habían fracasado en Rusia y sólo les quedaba mantener las posiciones que habían ganado en su inicio. 


Sin embargo, la liberación de Europa se estaba gestando por parte de los aliados a los que se había unido los Estados Unidos. La operación en clave se llamo Operación Overlord y esta consistiría en el desembarco por las playas del noroestre de Francia. Todo el mundo recuerda las grandiosas imágenes dejadas para la historia, pero nadie el que dicha batalla ocurrida en el mismo corazón de Normandia duro más de un mes. 


Lo fácil fue el desembarco, lo difícil fue evitar las balas de unos nazis antaño lobos que arrasaban con todo lo que encontraban y, sin embargo, en ese momento se defendían ante unos adversarios que pretendían acabar con la denominada Francia de Vichy y restablecer una República Francesa dirigida por el General de Gaulle. 


Las batallas fueron sangrientas y los días parecían eternos, algo que se compensaban con cada pueblo a los que liberaban del yugo nazi. Muchos acontecimientos se dieron después, acabando con la llegada al mismo corazón del III Reich, pero con ese desembarco, obviando el fracaso nazi en las estepas rusas y en los aires de Inglaterra, comenzó la liberación de Europa y, por ende, del mundo, que veía como el enemigo nazi se derrumbaba poco a poco. La esperanza de la humanidad se inicio en Normandia, aunque, a pesar de los años transcurridos, todavía hay muchas Normandías en las que desembarcar y es que aún hoy en día la libertad esta en juego. Quizá no desde un punto de vista tan global como durante esa triste Guerra Mundial, pero que sigue amenazando a la propia humanidad.

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