lunes, 28 de abril de 2014

Cervantes y la Orden Trinitaria

Por fin han comenzado los procesos para encontrar la tumba de uno de los más grandes literatos castellanos y universales: Don Miguel de Cervantes. Se supone que el cuerpo fue enterrado en el convento de las Trinitarias de Madrid por expreso deseo del autor del Quijote. Por eso cabría preguntarse, ¿por qué allí y no en otro sitio?


Cuando Miguel y su hermano Rodrigo fueron capturados en Argel, la familia buscó el dinero hasta debajo de las piedras. Sólo pudieron soltar a Rodrigo, ya que por Cervantes, los musulmanes pidieron una cantidad desorbitada puesto que, portaba unas cartas de recomendación de don Juan de Austria y del Duque de Sessa, y lo consideraron persona importante.
Hasta cinco años estuvo el noble manco cautivo en Argel, intentado escapar varias veces sin éxito (Don Quijote: "Sancho, la libertad es uno de los mayores dones que los cielos concedieran a los hombres"). El caso es que cuando ya estaba a punto de ir a galeras llegaron a Argel los padres trinitarios, que formaban parte de una orden, la cual se ocupaba en tratar de liberar cautivos, incluso se cambiaban por ellos). Los frailes se encargaron personalmente de encontrar la cantidad necesaria para libertad a Don Miguel, algo que consiguieron con no pocas dificultades. Unos meses después, junto a otros presos, llegaría a España, pero sin olvidar el gran detalle que tuvieron los trinitarios para con él. 


Es por eso que, viendo que la diabetes iba a acabar con su vida, dispuso que su cuerpo fuera enterrado en la Iglesia del Convento de las Trinitarias Descalzas, orden a la que siempre se mostró agradecido por ser motivo último de su liberación. 
Muchas obras se hicieron en el convento, aunque ningún cuerpo fue sacado, por lo que es bastante probable que aquel Cervantes más versado en desdichas que en versos, este enterrado en esos muros pertenecientes a la orden que lo libero.

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