jueves, 31 de octubre de 2013

Santa Cruz y sus cines: una tradición perdida

Hoy en día en Santa Cruz de Tenerife tenemos un gran multicines como es el Yelmo Cineplex que ha practicamente absorbido a los cines locales que tantas glorias de visionado dieron a la ciudad. Porque Santa Cruz, al igual que otras ciudades tuvo una gran tradición cinéfila ya que antes ir al cine era, podríamos decir, una acontecimiento social importante y, dado que hasta épocas no tan lejanas la mayoría de las casas no tenía televisión, el mejor entretenimiento era ir al cine. 

Edificio anexo al cine Victoria

Uno de los primeros grandes cines que tuvo la ciudad fue el Royal Victoria. Ubicado en la calle de la Rosa del barrio de El Toscal, fue diseñado por el arquitecto José Blasco Robles, construyéndose un edificio anexo proyectado por el arquitecto Enrique Marrero Regalado. Dicho cine funcionario hasta 1975, no sólo como cine, sino como teatro, siendo demolido. Una de las muchas contrucciones históricas que para nuestra desgracia a políticos de turno no les tembló la mano en derribarla.
Pero si hay que destacar cines en Santa Cruz esos serían el Price, el el barrio de Salamanca, el cine San Martín, en el barrio de El Toscal, que abrió en 1953.  En 1954 se inauguró el cine Rex, en la calle Méndez Núñez y, unos meses más tarde, apareceria el cine Víctor, en la plaza de La Paz. Tanto el Rex como el Víctor fueron proyectados por Marrero Regalado, observandose que la fachada pertenece a ese estilo tan canario del arquitecto granadillero.


Pero para mi, habiendo muchos y muy buenos, al cine Víctor le guardo gran respeto y cariño por ser la sala donde vi las películas de mi infancia (la mayoría de Disney) y es que uno no se olvida de aquellas colas por fuera para entrar en la sala. Tristemente este cine, al igual que otros, fueron cerrados, cayendo en el olvido o para realizar actos o actuaciones que poco o nada tenían que ver con el cine. Ya en épocas más cercanas aparecieron multicines como el Greco (el cual antes sólo proyectaba una película) o Oscar, los cuales por crisis o cualquier otra índole tuvieron que cerrar. Ambos estaban en la Avenida Bélgica y en cierta medida forman parte de esa infancia y tradición cinefila chicharrera. Otros de los cines inolvidades es el Baudet que tras su venta por parte de sus herederos al cabildo, fue transformado en un centro cultural.

El teatro-cine Baudet

Esta es la historia de una tradición cinéfila, pero también de una traición final. El como unos gobernantes no supieron o, lo que es peor, no quisieron mantener a estos edificios tan emblemáticos cuyas películas han hecho a miles de personas emocionarse, llorar, reír y tantas cosas a la vez. Y es que no había nada como ir una tarde al Cine Victor, al Rex, al Victoria, a los Greco y a tantos otros que forman parte del recuerdo de una ciudad.

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