lunes, 14 de octubre de 2013

Fieles hasta la muerte

Si hay alguien digno de admiración es aquel que esta dispuesto a defender sus ideales y sus creencias por encima de todo, sin dejarse amedrentar por truhanes y asesinos que los odian precisamente por creer lo que ellos creen.
Esto viene a colación por la beatificación de 522 mártires de la guerra civil española, asesinados por creer en Dios. Algo que debería respetarse, al igual que al que no cree en nada y, sin embargo, fueron asesinados por unos seres sectarios. 


Pues ahora los herederos de esos asesinos pretenden hablarnos de Democracia y de parlamentarismo cuando ellos mismos convirtieron al Estado Español en un Estado asesino, al que se exiliaba o linchaba a personas. El señor Llamazares y otros dirigentes de Izquierda Unida, los cuales son herederos de esos asesinos, deberían controlarse cuando hablan de "actos de hipocresía" o "acto político" porque ellos no están precisamente para darnos lecciones de Democracia. Yo mismo me he llegado a preguntar si realmente todavía justificaran los crímenes cometidos por la extrema izquierda no sólo durante la guerra civil, sino durante la República, escudándose en los crímenes franquistas. Un crimen no justifica otro. Y el que Franco llevara a miles al paredón, no justifica las matanzas de paracuellos o la de miles de personas religiosas. No se trata de echar los muertos a la cara al oponente. Eso es algo que se consiguió con la Transición y que desgraciadamente algunos personajes quieren desenterrar algo más que muertos de las cunetas. Quieren desenterrar aquellos fantasmas que llevaron a este país a una guerra en la, que no nos engañen, todos eran malos. Todos eran malos porque luchaban por gente que quería acabar con una parte de España en consonancia con una época en la que Europa estaba dividida en dos: el fascismo y el comunismo.
Por eso es digno de admirar que hubiera hombres de Fe que lejos de cualquier confrontación política supieron cumplir en la Tierra lo que ellos consideraban su deber. El deber de ser fieles a Dios, haciendo valer la frase del propio Cristo a Pilatos: "Mi Reino no es de este Mundo".
Los que hablan de la beatificación como acto político son gente indecente que de forma subjetiva lo que hacen constantemente es justificar los crímenes de aquellos mártires que dieron la vida por su Fe.

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