lunes, 12 de agosto de 2013

Don Santiago Bernabéu, genio y figura (segunda parte)

El desastre del combinado nacional en el Mundial de Chile hizo que se replanteara el mercado nacional por parte de la Federación Española, la cual impuso una moratoria de extranjeros con la peregrina idea de que eso redundara en beneficio de la selección.

 
El Real Madrid como tantos otros equipos tuvo que acoplarse a esa nueva situación, pero si bien equipos como el Barcelona o el Athletic miraron para su cantera, el equipo merengue no sólo miro a sus jóvenes, sino a jugadores prometedores y con un gran futuro. Uno de los fichajes más sonados, que Bernabéu se puso entre ceja y ceja fue el de Amancio, uno de los mejores jugadores del momentos que lideraría un equipo que quería renovarse y así lo hizo con futbolistas carmismaticos como "Pirri", Grosso, De Felipe, Sanchís, Zoco o Velázquez. Esa mezcla de cantera y jugadores de otros equipos hizo que el conjunto merengue ganara cinco ligas de forma consecutiva. 



En Europa, los rivales se habían hecho más fuertes. Después de la escandalosa eliminación contra el Barcelona (primer partido: penalti en contra fuera del área, tras arrancar en fuera de juego; segundo partido: tres goles anulados y uno no concedido), el equipo jugo dos finales, la del Benfica perdida por 5-3 y la del Inter, perdida por 3-1. Esa final sería el fin de Di Stéfano en el Real Madrid. Tanto Don Alfredo como Miguel Muñoz se dijeron palabras gruesas en el vestuario debido a que el jugador argentino estaba en desacuerdo con la táctica en ese partido. Los dos acabaron por mandarse a la m... (y lo que sigue) el uno al otro. Muñoz probablemente estaba influenciado por la teoría de la prensa de que Di Stéfano hacía las alineaciones y el era un mandado. Nada más lejos de la realidad. El caso es que Muñoz le dijo a Bernabéu que no contaba con Di Stéfano para la siguiente temporada. Don Santiago le ofreció al jugador argentino quedarse "de cual cosa" (directivo, vamos) y Di Stéfano dijo que no, prefiriendo aceptar la oferta que le había hecho el Español que acababa de fichar a su amigo Kubala como entrenador.

Don Santiago en el estadio que lleva su nombre

Don Santiago nunca le perdono a Di Stéfano ese no que el consideraba como una afrenta personal. Llego a ser tal el enfado de Bernabéu que a sus allegados les llego a decir que mientras viviera Di Stéfano no iba a volver al Real Madrid (algo que efectivamente fue así).
La etapa Post-Di Stéfano fue igual de buena. Esa hornada de jugadores jóvenes, pero sobradamente preparados consiguió la sexta Copa de Europa contra el Partizan de Belgrado, tras remontar con dos goles de Amancio (en una jugada fabulosa) y un trallazo de Serena. 

Don Santiago, su mujer María y su mano derecha, Raimundo Saporta

Pero no sólo de fútbol vive el hombre. El propio Bernabéu fue jugador de la sección madridista de hockey, y para alcanzar éxitos semejantes se valió de la ayuda de su mano derecha, Don Raimundo Saporta. En baloncesto, consiguieron éxitos tan fabulosos como en el fútbol. Con jugadores como Luyk, Brabender, Emiliano y muchas más consiguió acabar con la hegemonía soviética en la Copa de Europa (fue el primer equipo no comunista en ganar en el viejo continente), además de conseguir diez ligas seguidas. Para ello se contó con el equivalente a Muñoz, pero en el Banquillo: Pedro Ferrandiz, uno de los más grandes y sagazes entrenadores españoles del baloncesto y todo una adelantado a su época.

Con la plantilla de baloncesto celebrando una Copa de Europa

Los años 70, no trajeron más exitos en Europa, aunque si en liga, mientras el equipo iba renovandose. Consiguió contratar a "Santillana" uno de los más grandes rematadores que ha tenido la historia futbolistica, con un tren de salto impresionante. 
Esos años, para Bernabéu fueron complicados, viendo como tenía que echar a Miguel Muñoz, siendo sustituido por Luis Molowny (su primer gran fichaje allá por los años 40) y como el Barcelona con Cruyff a la cabeza le hacía una manita a su equipo en el campo que lleva su nombre. Pero ese año no todo fueron pesares. Acabo teniendo su particular  vendetta ganandole al equipo barcelones la Copa por 4-0 en lo que fue la despedida de Zoco. 


Los años siguientes, Bernabéu contrató a uno de los entrenadores más mediaticos del fútbol europeo, al yugoslavo Miljanic. Don Santiago no contrataba a un entrenador no español desde los años 50. Los éxitos llegaron al instante, consiguiendo dos ligas y una copa, aunque la étapa Miljanic acabo mal y dimitio en la primera jornada de la 1977-1978, comunicandoselo a Don Santiago el propio entrenador. 

Bernabeu y Miljanic

Esa época de Bernabéu fue muy triste y más de un partido se perdio de su querido Madrid debido a sus achaques y es que los años pasan y pesan. Habían sido muchos años de alegrias y algún que otro sinsabor. Y para celebrar como para relajarse tenía la costumbre de ir con su mujer al pueblo costero de Santa Pola y navegar con su barco, al que en un principio había llamado "Saeta" (hasta que se lo cambio cuando se enfado con Di Stéfano).

Arengando a sus muchachos

Sus últimas contrataciones fueron "Juanito" y Stielike ("el alemán de la mala leche", según él), consiguiendose la liga del 78, con Luis Molowny otra vez como entrenador. Pero todo el mundo sabía que el final estaba cerca. Y así, tras una complicación hepática, el 2 de Junio dejaba de existir uno de los hombres de club más extraordinarios del fútbol nacional. La conmoción del madridismo y del fútbol europeo fue grande.

Con los Trofeos

En los partidos inaugurales del Mundial de Argetina se guardo un mínuto de silencio por un personaje que lo habñia dado todo por el deporte. El presidente de la UEFA, Artemio Franchi, declaró que "no creo que haya nadie que ostente más títulos de honor por su labor en pro del fútbol que él".  

 
Luis de Carlos se encargó de sustituirle al frente de la Presidencia. Saporta nunca quiso saber nada de ser Presidente, probablemente por el respeto y admiración que guardaba hacía su mentor y amigo. La Liga siguiente fue alegre porque se volvió a ganar, pero faltaba alguien en el palco. El hombre de eterno puro en la boca que dio Todo (en el amplio sentido de la palabra) por el club que fue de sus amores y que cuando el Real Madrid ganó al Cádiz, cantando el alirón, allá desde el cielo se debió fumar un puro a la salud de todos. Que usted lo disfrute, Don Santiago.

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