martes, 18 de junio de 2013

Aquella victoria en Riazor

El Tenerife se la jugaba a una sola carta. Había costado casí tres décadas alcanzar la máxima categoría del fútbol español, como para que ahora nos fuéramos, como la primera vez, nada más llegar. Para permanecer nos jugábamos el ser o no ser en aquello que existía, y que desapareció afortunadamente, llamado Promoción en donde un equipo de primera se jugaba la permanencia con uno de los que habían quedado de los primeros en segunda y que tenían la intención de ascender.


El equipo blanquiazul se jugaría los cuartos contra el Deportivo de la Coruña. En aquella época, el equipo gallego no era ni mucho menos el "Superdepor" que deslumbraría unos años después, pero si contaba con jugadores como el inteligente extremo "Fran" que llegaría a ser internacional español en los años gloriosos del conjunto coruñés. A pesar de ello, eran los principales favoritos, frente a un Tenerife que había cambiado de entrenador (Azkargorta subtituyo a Miera) y donde se las había deseado para tener al menos una opción de permanecer en segunda, aunque fuera por la vía de la promoción. 
El primer partido acabo con un 0-0 que le ponía bien las cosas al Coruña, aunque un gol del Tenerife en Galicia les obligaría a meter dos para subir. El partido en el estadio coruñés, Riazor, comenzo de poder a poder y el Tenerife no se sentía intimidado ante la presión de la hinchada local.

Rommel Fernández, uno de los principales atacantes del Tenerife

Sería el minuto 13 cuando un balón centrado al área gallega, llego a Eduardo Ramos que ante la presencia de los defensas, remataba de cabeza y el balón entraba a pesar de que el portero lo había tocado. ¡¡¡Gooool!!!

El gol de Eduardo Ramos

A partir de ahí siguió el arreón insistente de los gallegos, pero Manolo Hierro estuvo infranqueable toda la tarde y el portero Belza mantuvo su portería a cero. La alegría fue inconmensurable. El Tenerife había logrado la permanencia de forma, para muchos, increíble, dada la campaña que habían hecho unos y otros en sus respectivas categorías. Ahí comenzaría la gran relación del Tenerife con la Primera División, manteniéndose diez años seguidos, llegando, incluso, a semifinales de la Copa de la UEFA.
Pero para tales éxitos, se empezó por lo más bajo. Por eso los aficionados al fútbol y, concretamente, al Tenerife, no deben olvidar aquella victoria en Riazor con el gol de Eduardo Ramos. Por esa victoria, comenzó todo.

La permanencia en Riazor

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